LOS HERALDOS NEGROS
HAY golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como el odio de Dios, como si ante ellos
la resaca de todo lo sufrido
Se empozara en el alma… Yo no sé!
Son pocos, pero son… Abren zanjas oscuras
En el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
O los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
De alguna fe adorable que el destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
De algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
Se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… yo no sé!
Comentario:
Cuando leía LOS HERALDOS NEGROS , recordé que había escrito un poema Quizá no el mejor de mis poemas pero si el que de seguro en ese momento me hizo sentir que soy humano , un humano que no solo vino a sonreír, a disfrutar, a respirar, si no también a sufrir , de a golpe o de a pocos. Algunos afortunados le suele llegar el sufrimiento, dividido para que no llegue a lastimar. Pero a otros según Vallejo el sufrimiento les llega de golpe, con furia, con hambre, con odio de DIOS.
Las vicisitudes de la vida nos hacen comprender que también es necesario sufrir pero lo entendemos luego de haberlo hecho. En ese instante somos y nos sentimos cualquier cosa menos seres capaces de soportarlo. En esos momentos que pueden durar toda la vida , renegamos de ser humanos.
Vallejo siente por nosotros, ese odio de dios, nos lo hace imaginar, Pero ni él lo sabe, quisiera conocerlo, pero es solo hombre y sufre como tal. Yo no sé!
Por qué de manera antojadiza o quizá pretenciosa incluí mi poema junto al de Vallejo.
Para decirle que yo también sé que hay golpes en la vida es decir cada uno de nosotros cree que su sufrimiento es el peor de todos así no lo sea.
Que aquellos golpes tal cual de horribles pude simbolizarlos en el de las gotas, una a una que con la misma constancia son capaces de perforar la roca más sólida. Y el sonido que siendo tan cercano a nosotros puede darnos la vida, devolverla y también quitárnosla tan solo con una palabra.
Lo trascendental es lo que importa… Vallejo sufrió pero sigue vivo.
HAY golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como el odio de Dios, como si ante ellos
la resaca de todo lo sufrido
Se empozara en el alma… Yo no sé!
Son pocos, pero son… Abren zanjas oscuras
En el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
O los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
De alguna fe adorable que el destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
De algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
Se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… yo no sé!
Comentario:
Cuando leía LOS HERALDOS NEGROS , recordé que había escrito un poema Quizá no el mejor de mis poemas pero si el que de seguro en ese momento me hizo sentir que soy humano , un humano que no solo vino a sonreír, a disfrutar, a respirar, si no también a sufrir , de a golpe o de a pocos. Algunos afortunados le suele llegar el sufrimiento, dividido para que no llegue a lastimar. Pero a otros según Vallejo el sufrimiento les llega de golpe, con furia, con hambre, con odio de DIOS.
Las vicisitudes de la vida nos hacen comprender que también es necesario sufrir pero lo entendemos luego de haberlo hecho. En ese instante somos y nos sentimos cualquier cosa menos seres capaces de soportarlo. En esos momentos que pueden durar toda la vida , renegamos de ser humanos.
Vallejo siente por nosotros, ese odio de dios, nos lo hace imaginar, Pero ni él lo sabe, quisiera conocerlo, pero es solo hombre y sufre como tal. Yo no sé!
Por qué de manera antojadiza o quizá pretenciosa incluí mi poema junto al de Vallejo.
Para decirle que yo también sé que hay golpes en la vida es decir cada uno de nosotros cree que su sufrimiento es el peor de todos así no lo sea.
Que aquellos golpes tal cual de horribles pude simbolizarlos en el de las gotas, una a una que con la misma constancia son capaces de perforar la roca más sólida. Y el sonido que siendo tan cercano a nosotros puede darnos la vida, devolverla y también quitárnosla tan solo con una palabra.
Lo trascendental es lo que importa… Vallejo sufrió pero sigue vivo.
Anderson Guerrero Flores.
